Olla Ferroviaria

25 julio 2014

En un reciente viaje por Cantabria me topé con un ingenio culinario que no conocía y que me ha resultado la mar de atractivo. Se trata de la Olla Ferroviaria o Puchera, un artilugio que inventaron los trabajadores del ferrocarril en torno a 1895 en la línea entre La Robla (León) y Bilbao. Era la línea de vía estrecha más larga de Europa y cubría una zona minera por excelencia. Como os podéis imaginar, los viajes entonces duraban una eternidad, hasta 16 horas, y lo de comer caliente era poco más que un sueño.

Sin embargo, los maquinistas y fogoneros del tren tenían acceso a una fuente de calor de primer orden, el carbón. Así que se las ingeniaron para aprovechar el combustible y crear un artilugio que les permitiera cocinar en las largas y frías jornadas sobre railes. Primero lo intentaron desviando vapor de la caldera para cocer los alimentos. Pero luego idearon este artilugio que rápidamente se extendió entre los profesionales de la zona ya que les permitía no solo preparar deliciosos guisos sino también calentarse.

El artilugio en cuestión consta de dos partes, un recipiente/soporte metálico y un puchero. El primero normalmente está realizado con chapa, aluminio o acero galvanizado y dispone de tres patas. Es el soporte donde se realiza en fuego con el carbón vegetal. Sobre él se encaja, el puchero puede ser de porcelana esmaltada, de barro o de metal, y en él es donde se cocinan los alimentos. En esta web, podéis saber más de su funcionamiento.

Como os podéis imaginar, los guisos que se realizaban allí eran del tipo potaje, del que se cocina lentamente haciendo chup chup despacito. Al fin y al cabo tenían hasta 16 horas de trayecto. Así conseguían platos nutritivos, calientes y sabrosos como las patatas guisadas con carne, fabada o cocido montañés. Aquí podéis ver algunas recetas.

La localidad cántabra de Mataporquera era un punto clave de la ruta, y allí la olla ferroviaria sigue siendo una tradición. De hecho, cada 16 de julio se celebra la Fiesta de la Olla Ferroviaria, donde los vecinos sacan las pucheras a la calle para competir con sus guisos. Otras localidades como Reinosa o Salcedo también celebran fiestas similares.

En fin, esta es la historia de esta olla, que a mí me ha parecido preciosa y que seguro encantará a quienes dispongan de un lugar adecuado para utilizarla, o simplemente como objeto decorativo. Yo la vi en una ferretería de Potes, pero también puede adquirirse en estas dos tiendas: ollaferroviaria.com y olla-ferroviaria.com. Precios, de 135 a 250€. Además, los amigos de ollaferroviaria.com, que son los auténticos expertos, pueden aconsejaros sobre su utilización. En la segunda, encontraréis información sobre las diferentes fiestas.

Bea - Autora del artículo

Soy una apasionada de la cocina y la gastronomía y me fascinan todos los cacharritos de cocina que me permiten disfrutar de mi afición
Beatriz Romanos